Cojedeños van por el mundo en busca de un futuro digno que no encuentran en su patria

Para demostrar cómo han destruido la capacidad adquisitiva de nuestra moneda los jóvenes cojedeños se preguntan ¿Qué se puede comprar hoy con el dinero venezolano?

Especial.-

Centenares, para no decir miles, de jóvenes cojedeños se han desplazado hacia Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Argentina, Brasil, Panamá, México, Trinidad y Tobago, España, República Dominicana, Estados Unidos, Canadá, Aruba, Curacao, entre otros países del mundo, en busca de un mejor futuro, el cual no se le ofrece, lamentablemente, en su patria, según han manifestado algunos de ellos.

Entre los argumentos que presentan están las dificultades para establecerse y formar familias, tener hijos, trabajo estable con el cual tener un ingreso digno para mantener sus hogares, ayudar a sus padres; señalan que graduarse en Venezuela ya no es garantía del desplazamiento social como ocurría anteriormente, cuando una persona egresaba de una universidad y al ingresar al campo laboral en poco tiempo podía adquirir una vivienda, un vehículo, formar una familia y labrar un futuro digno. Hoy todo es politiquería, el país sufre una hiperinflación horrorosa que ha empobrecido al venezolano, cerrándole el paso especialmente a los jóvenes. Por esas, y otras razones, han emigrado de su patria, pasando trabajo, buscando refugio en otras naciones donde no todas las veces reciben trato humanitario.

A pesar de todo eso, los jóvenes cojedeños, marchan con sus sueños cargados de esperanzas y a muchos les ha ido bien a Dios gracias, pero añoran regresar a Venezuela y encontrar un país con progreso, con estabilidad económica y social, sin chantajes políticos para obtener un trabajo o para recibir un beneficio del estado; donde el estudio y el trabajo sean el norte de cada persona y no la dádiva y donde se respeten los méritos alcanzados, para lograr beneficios personales y colectivos.

Ha sido una desbandada de muchachos (y otros no tan muchachos)  –fundamentalmente-  quienes se han ido por América latina, El Caribe y Europa… esos jóvenes que se han marchado, dejando a sus familias en la distancia pero no en sus corazones y afectos, se han encontrado en otras latitudes con personas que son afectas al gobierno venezolano quienes extrañamente han tomado también la determinación de irse a otras latitudes… entonces quienes se han ido porque piensan distinto al régimen y no ven futuro en su país se preguntan ¿por qué razón, los pro oficialistas también se han marchado? si han apoyado tanto al actual gobierno e incluso en algunos casos han sido una especie de “verdugos políticos” contra jóvenes que no comulgan con el actual sistema ideológico político que gobierna la nación.

Entre muchos otros casos, el joven Wilfredo Fernández, de Tinaco, dice en su cuenta Facebook: “Quedé sorprendido cuando observo a un boliburgués revolucionario fuera de Venezuela, específicamente en Perú, y le pregunto por qué no te quedaste en Venezuela aguantando la “pela” comiendo yuca y plátano, recuerdo cuando me decías que en Venezuela todo estaba bien gracias al gobierno, también recuerdo cuando nos acosaste con los malandros del FFM (Frente Francisco de Miranda) acá en Tinaco, qué ironía”.

Lo lamentable –señalan jóvenes cojedeños- es que son personas del común denominador, es decir no son ricos, sino “pobres de mente”, que apoyan un sistema que los entierra a ellos mismos y ahora se ven en la necesidad de emigrar porque ya el sueldo que devengan no les alcanza para comprar un cartón de huevos, y ven cómo poco a poco se van desvaneciendo las oportunidades de progresar y que el mundo no es rojito como lo pintan sino multicolor. Se dan cuenta que mientras en Venezuela se expande la pobreza, en naciones vecinas y lejanas se expanden las oportunidades, el progreso, la sana competencia, la meritocracia, y se puede llevar una vida digna gracias al esfuerzo de cada uno, sin ser objeto de manipulaciones y chantajes político partidista para mantener una casta en el poder, mientras se reparten dádivas a quienes se entregan por una bolsa de comida, en muchos casos porque la necesidad los conlleva a eso, pero no sacan a relucir la valentía, el arrojo, la capacidad de lucha de la cual se habla e identifica al pueblo venezolano, sino que se ha caído en el miedo a perder una limosna, en la incapacidad de sentirse dueño de su propio futuro y de los recursos de un país rico que ha sido golpeado por la corrupción y la injerencia de otras naciones que vieron en Venezuela la forma de apoderarse de sus riquezas a costa de una ideología ya desfasada en el mundo que no ha dejado un sólo ejemplo de prosperidad en algún continente del planeta.

Ellos argumentan que “como cojedeños nos sentimos avergonzados de encontrar gente defensora del régimen que los acorrala y hace huir de su suelo patrio, en condiciones también de emigrantes. Finalmente, pedimos a Dios que nos acompañe en nuestro andar por latitudes lejanas y permita que pronto la patria que nos dejó a todos el Libertador no siga secuestrada y sea libre como la soñó verdaderamente Simón Bolívar”.

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