Columna: El otro rostro de Zamora

Libro de texto de Siso Martínez.Libro de texto de Siso Martínez.

Thibaldo Mijares Olavarrieta

 Desempolvado mi modesta biblioteca tropecé con el libro de texto de Historia de Venezuela, Editorial Yocoima, 1.967 de J.M. Siso Martínez, con él estudié mi 6° grado de primaria en el Grupo Escolar José Laurencio Silva de mi pueblo Tinaco, con el inolvidable Maestro tinaquillero Félix Monsalve, (tiempos hermosos), quien nos decía: “El libro de Historia aunque digan que es voluminoso y fastidioso, es materia obligatoria, allí está la memoria escrita de la Patria y eso tienen que aprendérselo.” El Gral. Ezequiel Zamora murió de un certero balazo en San Carlos el 10 de enero de 1.860 a la edad de 42 años (mañana se cumplen 157 años de ese acontecimiento). A un año más de este hecho histórico aun es un suceso apasionante y poco esclarecido en el tiempo. Nada de lo que les escribo y relato hoy es de mi esfuerzo intelectual, podrán leerlo también en las páginas 565, 566 y 671 del citado libro.

 Ahora bien, con lo que la historia reseña de la sangrienta Guerra Federal no pretendo en modo alguno descalificar la veneración y respeto que se le tenga al Gral. Ezequiel Zamora, quien sin duda fue un gran estratega militar, líder popular y héroe nacional para muchos, sino presentarlo en un justo perfil o dimensión, más humano, realista, poco conocido y divulgado: “A las tropas de Zamora acuden por bandadas campesinos y bandoleros, entre ellos Martín Espinoza a quien describe el historiador Ramón Díaz Sánchez”: “Hay hombres en las tropas de Zamora que parecen escapados de las leyendas de la Edad Media, Martin Espinoza, un bandolero de los llanos que se movía entre el abigeato y la guerra, con más de mil llaneros afectos y adictos a su persona. Aindeado, de ojos verdes, bajo de estatura, hosco y repulsivo. Le hacía recordar a Zamora a su viejo amigo Rangel, sin embargo Rangel en lo sanguinario y ladrón era un angelito en lo analfabeto, violento, implacable y desalmado. Sus enemigos son los blancos y quienes sepan leer y escribir. Su estado mayor son trece facinerosos a quienes les da nombres de bestias feroces, tigre, león, pantera, caimán, perro, hiena etc.

 Pero la figura más importante de la tropa de Martín Espinoza es un mestizo a quien apodan “El Adivino”, cuya sola presencia hace palidecer a sus propios amigos, es una especie de brujo, cuyos ensalmes atraen la buena suerte, para la guerra y el robo. Es el encargado de designar a las víctimas para los rituales de pedir fortuna, marcándolos con una cruz, nada lo conmueve o apiada, le da igual matar a un hombre, mujer o niño. Le gustaba aspear (piernas y brazos extendidos) a los desdichados, luego los degüella con sus propias manos y les saca las entrañas”. “El Adivino es el capellán de Espinoza, usa ornamentas de las iglesias saqueadas, simula sacramentos de la santa misa. Esta ceremonia se celebra en presencia de negros y mulatos recién liberados y donde solo se habla de saciar venganza, de arrancar a los blancos el poder y quitarles su riqueza. Zamora no cree en estas cosas, pero las utiliza para sus fines, “muerte a la oligarquía”, les saca provecho, y en muchos triunfos Espinoza es factor decisivo de victorias en barbaries de la Guerra Federal donde destrozan y queman pueblos enteros. Es entonces cuando el Gral. Zamora, Caudillo Federal piensa en un escarmiento para las barbaries del brujo y le hace pegar cuatro tiros en la plaza de Santa Inés.” Continua J.M. Siso Martínez: “Es de destacar que el Gral. José Laurencio Silva siempre fue sospechoso de infidelidad a Zamora y cuando la Guerra Federal se venía haciendo más vandálica por las acciones del Caudillo en 1.859 dijo: “Quedan muy atrás los años 13 y 14, asesinatos, robos, incendios y violaciones del bello sexo con refinada crueldad, es el cuadro que se presenta en todos los lugares que han hollado con su maldita planta.” Sin embargo J.M. Siso Martínez culmina con estos párrafos: “El apasionamiento político de Zamora no fue crueldad infinita, ni su odio partidario le empujó hasta el crimen, procuró más de una vez ponerle freno a las ferocidades de turbas desalmadas a su servicio, a veces incontrolables, sin lugar a dudas amó cordialmente al pueblo. ¿Cómo hubiera sido como Jefe Supremo?”. Esta pregunta quedó sin respuesta para siempre con aquel certero disparo del 10 de enero de 1.860. Lo que sí es cierto es que el actual Jefe Supremo, Nicolás Maduro, peor resultado no podía presentarnos, ya que no ha resuelto ninguno de los graves problemas de la nación, por el contrario los agudizó y llevó a niveles históricos de hambre, represión, inseguridad, corrupción e hiperinflación desenfrenadas. Tenemos un mandatario entrampado con su mismo entorno de fanatizados deshonestos colaboradores y en las contradicciones de sus actos. La temeridad lo consume, su comportamiento y actuaciones no dan respuestas a la gigantesca crisis nacional, desesperado solo lucha por sobrevivir en el poder a como dé lugar. Y como dijo Gandhi: “La temeridad es peligrosa en un jefe, el verdadero coraje es la prudencia.” … “El bien puede resistir derrotas el mal no.” Oscar Wilde. Para el Presidente,  una reflexión que ya no le sirve: “Los gobernantes no entienden que los malos ministros y consejeros solo tienen dos sentidos libres bien desarrollados, el olfato y las manos.” Quevedo el de los cuentos escatológicos. P.D: LA DICTADURA SOLO DEJA 3 OPCIONES, ACOSTUMBRARTE A VIVIR EN ELLA, LUCHAR HASTA VENCERLA O MORIR, O IRTE DEL PAIS. CASTIGO PARA LOS REYES VAGOS ROJITOS MALECHOR, BASALTAR Y BAMATAR, QUE DESTROZAN LA PATRIA.

La cruenta guerra federal venezolana confrontó a Liberales y Conservadores.

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El General Zamora fue asesinado en San Carlos el 10 de Enero de 1860, de lo cual se cumplen mañana 157 años.

El General Zamora fue asesinado en San Carlos el 10 de Enero de 1860, de lo cual se cumplen mañana 157 años.

 

 

 

 

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