Columna: TINAQUILLO EN TRES ESCENAS

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Raúl Castellanos Latouche

Periodista & Profesor UC

@raulcastellanos

Escena I. Ley contra el odio, latigazo a la libertad de información y opinión

La semana pasada la ANC, bajo un ejercicio impropio a las potestades por la cual fue presuntamente electa, la cual no es otra que redactar una nueva Constitución Nacional, aprobó la coloquialmente bautizada ley contra el odio y denominada para los efectos oficiales, Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia. Luego de su aparición en Gaceta Oficial N° 41.274 del 8 de noviembre de 2017, diversos sectores han encendido sus alarmas por el alto nivel sancionatorio en ella implícita. Para aquellos que ejercemos responsabilidades como profesionales de la comunicación social, la normativa en cuestión se erige como una imponente muralla que tratará de desafiar facultades consagradas dentro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y dentro de la actual Constitución Nacional venezolana, significadas en la libertad de información, expresión u opinión. Ahora cualquier mensaje desde la perspectiva de la subjetividad de los intérpretes acusadores del gobierno, puede ser calificado de incitación al odio, discriminación o violencia contra personas, grupos políticos, sociales, entre otros sujetos “resguardados por esta legislación”. Asimismo intentará fomentar la censura previa, la autocensura y la criminalización de cualquier voz disidente que se atreva expresar mensajes que desde el alto gobierno consideren estimulen al odio, la intolerancia y cercene la paz. El exceso llega a la frontera del absolutismo, cuando determina en su texto una amenaza a emisoras de radio y televisión que difundan mensajes que, según una comisión que se formará al efecto determinen contenidos que favorezcan a la guerra o al odio, en consecuencia será sancionado el prestador de servicio con la revocatoria de la concesión. Los medios de comunicación y los que en ellos estamos nuevamente ubicados en el ojo del huracán.

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Escena II. Verdaderas necesidades sociales lejanas de las políticas 

La crisis por la cual transita nuestro país ha dejado pasar sin mayores bullicios la nueva convocatoria a conversar entre el gobierno y la oposición en República Dominicana. Esta guachafita poco llama la atención al grueso de los venezolanos, que luchan cada día por subsistir y de alguna forma requieren cubrir sus insuficiencias primordiales, que según la teoría de las necesidades de Abraham Harold Maslow, la gran mayoría de la población se encuentre en la escala de nivel primordial de sobrevivencia al tratar de cubrir; la alimentación, salud, vivienda, vestido, entre otros. Este nuevo encuentro tiene como marco los ya fracasados intentos de encontrar caminos que conduzca beneficio para todos y no a un sector en particular. De acuerdo a fuentes de la oposición, además de las anteriores solicitudes colocadas en la mesa de dialogo, ahora se profundizará con más fuerza la reestructuración del CNE y donde se convenga un conjunto de condiciones de cara a las elecciones presidenciales del próximo año para poder competir en términos iguales. La fecha anunciada para este intento de dialogo es el 15 de noviembre. No obstante la dirigencia política está concentrada en un contexto que es de escaza importancia para la población, que está aturdida en sortear múltiples colas para comprar cualquier cosa, encontrar algo de dinero en efectivo para gastos que no aceptan pagos digitales, acantonarse a las puertas de un banco toda una noche para “cobrar” una pensión chucuta, hacer travesías por un medicamento y pare de contar, Dos Venezuela, dos realidades cada vez más distantes que requiere pronta solución.

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Escena III. Pasajeros todos del carro de Lola…

El problema de transporte público en este país de contradicciones se pierde de vista. Los transportistas aluden que se están quedando sin unidades porque lo que cobran por el servicio no se equipara con los gastos de mantenimiento básico que deben practicarle a los vehículos. Los repuestos y accesorios están desaparecidos por las dificultades económicas por el estrangulamiento de otorgamiento de divisas para traer lo necesario del exterior y en ocasiones recurren a repuestos asiáticos para hacer lo que llaman “un gallito” pero la calidad en los arreglos mecánicos y eléctricos son de baja calidad. Ante esta escena, los usuarios su quejan de las pocas y mal estado de las unidades y el retraso en el horario de servicio, el aumento desmedido del pasaje, además de la inseguridad personal que siempre está latente. El territorio nacional poco a poco se está convirtiendo en un gran estacionamiento de vehículos paralizados por cualquier desperfecto mecánico, mientras que en las autopistas, carreteras, avenidas y calles, transitan unidades destartaladas que pueden quedarse accidentadas por la falta de mantenimiento. Muchos ya se encuentran convencidos en tomar la opción de abordar el ya conocido carro de Lola, un ratico a pie y otro echándole un camión de b…, para poder llegar al destino indicado.

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Invito a nuestros lectores escuchar el programa “Cabina Libre” por Class 98.7 FM, transmitido cada lunes y viernes; a partir de las 12:00 m… Hasta la próxima semana!

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