Columna: TINAQUILLO EN TRES ESCENAS

Raúl Castellanos Latouche

Periodista & Profesor UC

@raulcastellanos

Escena I. Nos estamos quedando varados

Durante los primeros días de 2018, muchos venezolanos se vieron en el trance de perder sus puestos de trabajo por algunas causas que demuestra el grave escenario económico del país, ligado particularmente a la dificultad que atraviesa el sector transporte por la escasez de repuestos, el alza del pasaje y la disminución drástica de unidades operativas. Esta situación causó que muchas personas llegaran repetidamente retardadas a sus compromisos laborales, otros simplemente no lograron ni moverse de sus puntos de salida ante la traba para el traslado y demás de una variable determinante que es la falta de dinero en efectivo para poder pagar un pasaje y otros gastos. No obstante, todavía quedan algunos, que hacen esfuerzos extraordinarios para conservar sus empleos, utilizando los recursos de sus salarios para financiar gastos de transporte y precariamente hacer una comida. Resulta entonces, que el nuevo aumento del salario decretado por el presidente Maduro, desde este 1 de enero, quedó como un recurso simbólico. En un hogar tradicional donde existan tres salarios mínimos integrales (797.510 bolívares x 3 = 2.392.530) la posibilidad cubrir los gastos de la canasta básica queda reducido en números negativos. El fenómeno de la hiperinflación, el terco modelo sociopolítico y económico aplicado, la falta de estimulación del sector productivo, el control de cambio y la corrupción, han sido factores inducidos por el sector gubernamental para desnutrir a Venezuela y llevarla al farallón.

transporte

Escena II. Ante los ojos del mundo

Si se quiere tener en este momento, una idea clara de la imagen que irradia nuestro país ante los ojos de la comunidad internacional, evidentemente se puede definir como compleja. Muchos gobiernos democráticos desde distintos puntos cardinales se han manifestado contra ciertos funcionarios que ostentan lugar protagónico en el gobierno de Maduro. Se ha conocido sobre sanciones incuestionables llegadas de Estados Unidos y la Unión Europea, que recaen fuertemente en la espalda de personajes claves y participantes, por ejemplo, en el deterioro de las garantías establecidas en La Declaración Universal de los Derechos Humanos creada por la ONU en 1945, poco después de finalizar la Segunda Guerra Mundial. En este caso se reitera claramente, que las sanciones son exclusivas a determinadas piezas y figuras del gobierno, no contra del pueblo venezolano. Existe una atención mundial del acontecer nacional, críticas y acompañamiento para facilitar una salida democrática de este profundo agujero negro. La comprensión de esta peligrosa situación, explica el riesgo de entregar la conducción de una nación a personas ignorantes de los principios que deben acompañar a un estadista y en nuestro caso, solamente él y su grupo está pendiente de atornillarse en el uso del poder. Bien lo dijo en su oportunidad Winston Churchill, al definir al hombre de Estado de la forma siguiente; “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

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Escena III. Años de sabiduría en manos indolentes

Indignante, pernicioso e inhumano es el tratamiento que están recibiendo los adultos mayores cada vez que se anuncia el pago de pensiones a través de las entidades bancarias. Todavía en los laboratorios del gobierno, sus sesudos estrategas no han ideado una forma decente para que los abuelos, sin mucho sacrificio puedan retirar su dinero que luego y sin mucho aspaviento será transformado, de ser posible, en medicinas o alimentos. En este aciago escenario que significa permanecer a la intemperie durante varios días de cola frente al banco, aguantando necesidades básicas, limitaciones de salud e improperios, se conjugan varios elementos; desde el gobierno juegan con la credibilidad de los beneficiarios al anunciar un pago que no llega, asimismo los funcionarios de las entidades bancarias expresan que no tienen fluidez de dinero efectivo para cumplir con los compromisos, asimismo en el lugar se puede observar el tráfico de influencia y el llamado bachaquerísmo, consistente en ofertar la venta de un puesto en la cola próximo a la entrada del banco por el un monto que varía entre los 50 mil y 100 mil bolívares, y todo eso ocurre de manera silvestre y sin asumir correctivos del caso. Considerando estos males, los adultos mayores han protestado y hasta cerrado avenidas para llamar la atención y encontrar algún aliado que pueda corregir estos entuertos.

¡Hasta la próxima semana!

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