LA HISTORIA OCULTA La batalla de Los Colorados y el cuento de las heroínas de Mapuey

Batalla de Los Colorados.

Argenis Agüero

La acción de Monteverde

El proceso independentista en Venezuela fue largo y cruento. En él se desarrolló una intensa actividad bélica que ocasionó gran derramamiento de sangre en todo el territorio de lo que es actualmente la República de Venezuela; numerosos enfrentamientos armados tuvieron lugar a lo largo y ancho del país, y prácticamente no quedó espacio geográfico donde no se produjese alguna acción de guerra.

El territorio de la villa de San Carlos (actual estado Cojedes) ha sido un territorio estratégico desde el punto de vista geopolítico y militar, en el contexto de la guerra de independencia y, más allá de esa epopeya, esta región ha sido escenario de relevantes acontecimientos de gran repercusión para el resto del país.

La denominada primera República (1811-1812) enfrentó numerosas dificultades políticas, económicas y sociales, que conspiraron contra ella y al final condujeron a su caída. Domingo de Monteverde al mando de 250 hombres entró a Siquisique el 17 de marzo de 1812, luego continuó a Carora y de allí pasó a Barquisimeto (después del terremoto del 26 de marzo), ocupándola completamente el 2 de abril. El 16 de ese mismo mes pasó por Cabudare y el 18 llegó a Araure, donde sostuvo un combate con fuerzas patriotas al mando de Florencio Palacios; en ese combate cayó prisionero el sancarleño Fernando Figueredo, quien de inmediato fue trasladado a la prisión de Coro.

La batalla de Los Colorados

Las fuerzas patriotas que estaban en Barquisimeto, comandadas por Diego Jalón y Miguel Ustáriz, abandonaron esa ciudad antes de que Monteverde la ocupase, y se movieron a San Carlos. Una vez en esta ciudad, que era fiel a la causa patriota, Jalón (herido en una pierna) y Ustáriz prepararon la defensa para tratar de detener la invasión realista, y el 25 de abril de 1812 se produjo la primera batalla que se escenificó en territorio cojedeño, en la sabana de Los Colorados, a orillas del río San Carlos, la denominada “Batalla de Los Colorados”, donde las tropas realistas propinaron una aplastante derrota a los patriotas.

Ese mismo 25 de abril las fuerzas realistas entraron a San Carlos, después de la derrota propinada a los patriotas ese mismo día en la batalla de Los Colorados, en una sabana ubicada en las afueras de la ciudad, antes de pasar el río San Carlos, pero no en Mapuey como erróneamente han sostenido algunos escritores (sembrando una gran mentira o callando ante ella), porque aun cuando la documentación es precisa en la ubicación del lugar, muchos de ellos temen atreverse a refutar el error. No obstante, todo es muy claro: Se realizó una batalla, pero esta no se realizó en Mapuey (que en la época era un poblado indígena) sino en una sabana abierta que es la de “Los Colorados”, ubicada a orillas del río San Carlos, entre San Carlos y Mapuey.

Una versión de los hechos es expuesta por el realista Urquinaona (citado por Gabriel Muñoz, en el texto “Monteverde cuatro años de Historia Patria”, Tomo I, p 98):

“…avanzando Monteverde hacia la citada villa (San Carlos), se vio precisado a retroceder con ánimo de retirarse a Barquisimeto por ser muy superiores las fuerzas de los insurgentes. Animados estos con la retirada que creyeron fuga salieron a perseguirle; mas habiéndose pasado a los pabellones nacionales Don Juan Montalvo, Comandante de la caballería insurgente (en que consistía su principal fuerza) le aseguró que bien podía esperar a los enemigos, bajo la seguridad de que iba a pasarse toda la caballería de su mando. Con este aviso hizo un alto, ocultando y resguardando la tropa en una quebrada, y al romper el fuego las centinelas avanzadas, se le pasó efectivamente toda la caballería del Pao con lo cual se desordenó y dispersó la infantería enemiga, a excepción de un pequeño trozo de indios que se sostuvieron y al fin fueron abatidos por los Corianos”.

Mucho más elocuentes son las palabras del Alférez de Fragata Genaro Ponce (realista), expresadas en un oficio enviado desde San Carlos el 29 de abril al Capitán General de Puerto Rico, documento citado primeramente por Urquinaona y Pando (p. 202, 203) y posteriormente por Gabriel Muñoz:

“…Salimos de ARAURE con 200 hombres de caballería y 400 de infantería para atacar a SAN CARLOS, e hicimos alto en SAN JOSÉ, distante tres cuartos de legua. Allí se trató por donde debía atacarse; pues el río que había que pasar hacía invencible la ciudad. La fuerza de los rebeldes era de 1.300, mandados por Xalon, Carabaño y Delgado. El 25 al amanecer abanzamos y nos retiramos con la noticia de las fuerzas triples de los enemigos. A las 12 del mismo día 25 se nos pasaron 8 soldados de caballería enemiga. Entonces divisamos en la ciudad una bandera blanca: Monteverde mandó a tocar retirada para atacar al día siguiente, cuando llegase el obús y la tropa que esperábamos; pero a las 2 horas vinieron los enemigos a atacarnos creyendo que huíamos; pues cuando nos retiramos tocaron las campanas y brindaron por nuestra derrota. Fueron rechazados por los Corianos. Nos apoderamos de su artillería cogiendo 470 prisioneros. El ataque empezó a las tres de la tarde, y quedó en el campo por nosotros que tuvimos 12 soldados muertos, y 9 heridos. Enemigos sobre 200 muertos, 127 heridos. Les hemos cogido todas las municiones, y más de 500 fusiles. Toda la caballería enemiga se nos ha presentado 7 valencianos más…”

Con firmeza, al 26 de abril, día siguiente a la batalla, Monteverde le escribió a Cevallos “…Los derroté completamente… les hice 260 prisioneros y la batalla duró hasta las siete y media de la noche. Jamás habrá habido batalla más completamente ganada… los enemigos han sufrido una mortandad horrorosa…” (Gabriel Muñoz: p. 99).

Este combate fue un duro golpe a las fuerzas patriotas y a la república; luego de esta derrota Miranda se vio obligado por las circunstancias a capitular. Se ha afirmado que entre los patriotas que entregaron la caballería a las fuerzas realistas se encontraba el Capitán Juan José Cruces, sin embargo, los jefes mencionados en los partes son Xalón, Carabaño y Delgado, y el mismo Bolívar en el sitio del “Desembocadero”, cerca de Guanare, durante la Campaña Admirable, pasó por las armas a quien calificó como el traidor de San Carlos, que él mismo identificó como Juan de Montalvo.

Después de ocupar a San Carlos y someterla al saqueo de sus tropas, Monteverde envió a su paisano Eusebio Antoñanzas, por la vía del Pao, sobre los llanos de Guárico. El jefe realista, mientras tanto se quedó en la ciudad (había dejado de ser una Villa a comienzos de 1812 por decisión del Congreso) enviando y recibiendo correspondencias de un numeroso grupo de sacerdotes realistas que se oponían a la recién creada República, quienes se movieron desde Valencia hasta El Tinaco para reunirse con Monteverde y entusiasmarle a que atacase a Valencia, ciudad que fue tomada por él en fecha 3 de mayo de 1812.

El cuento de las heroínas, de la mentira a la realidad

Los informes  -tanto de los patriotas como de los realistas-  emitidos después de la batalla de “Los Colorados” no señalan ninguna participación femenina en la misma, lo cual se comprende porque esta batalla vino a ser el verdadero inicio regular de las acciones militares sistemáticas derivadas de la reconquista realista ejecutada por Monteverde el año de 1812 desde Coro hacia el centro del país. Inexplicablemente algunas personas quisieron relacionar esta acción militar con la conocida proclama emitida por Simón Bolívar el 22 de junio de 1813 en la población trujillana de Carache, donde El Libertador hace específicos señalamientos al heroísmo de la mujer sancarleña (pero jamás allí se menciona al poblado o sitio de Mapuey, que en esa época quedaba a una legua de San Carlos). Fue entonces, a partir de allí, que se surgió la tergiversada versión (¿fábula?) que habla de unas supuestas heroínas comandadas por una tal Tiburcia Tirado, que participaron en la mencionada contienda bélica.

La proclama de Carache (Trujillo), lanzada por el padre de la patria el 22 de junio de 1813 se refería a otro hecho, ocurrido pocas semanas antes, el mismo año 1813. En ese documento Bolívar dijo “hasta el sexo bello, las delicias del género humano, nuestras amazonas han combatido contra los tiranos de San Carlos, con un valor divino, aunque sin suceso”, porque los monstruos de España han colmado la medida de la cobardía de su nación, dirigiendo las armas contra las mujeres, derramado su sangre “porque concibieron el sublime designio de liberar a su patria”. Las mujeres, dieron “estos ejemplos de singular heroísmo en los fastos de la historia”.

El hecho al que alude el padre de la patria le había sido comunicado el día anterior, en un oficio enviado por el Coronel Atanasio Girardot, luego de capturar a un soldado, quien le confesó que en San Carlos se había producido un alzamiento de mujeres que se apoderaron de un cuartel, pero después habían sido derrotadas y sesenta de ellas fueron encarceladas. El 20 de junio de 1813 el Comandante de la vanguardia del ejército patriota, Atanasio Girardot, tomó prisionero en Carache (Trujillo) al prófugo de una prisión realista en Carora, de nombre Juan de Dios Quevedo, a quien hizo prestar juramento y este le relató que en la gente había desesperación por una orden que ha venido de España en que los pechaban con quitarle al que tenía cuatrocientos pesos un ciento para las viudas de España, así como también les aumentaron en una cuarta parte el pago por los entierros y bautismos, razón por la cual “hubo en San Carlos una revolución de mujeres, en que murieron algunas y hay como sesenta prisioneras en las cárceles, porque los isleños las atacaron y derrotaron después de haberse apoderado ellas de un cuartel,..”. (Memorias del General O´Leary, t. XIII, p. 268,269).

Lo antes expuesto nos lleva a concluir que en efecto el papel protagónico directo de la mujer sancarleña en la independencia fue real y significativo, y lo narrado por Juan de Dios Quevedo demuestra que la acción militar emprendida por estas heroínas anónimas de San Carlos tiene una singular particularidad, que no encontramos reflejada en el resto de la participación femenina en la lucha independentista, como lo es una acción masiva de más de un centenar de mujeres, que además de la inmolación misma que significaba un enfrentamiento desigual en proporciones y armamento para la toma de un cuartel, implicó la prisión y flagelación de sesenta de ellas, las cuales hasta ahora han sido injustamente ignoradas por la historia y los historiadores; pero por otro lado queda muy claro que este hecho nada tuvo que ver con la batalla de Los Colorados ocurrida en 1812 sino que aconteció en 1813 tal como lo evidencian las fuentes.

Heroínas anónimas de San Carlos.

Heroínas anónimas de San Carlos.

Domingo Monteverde.

Domingo Monteverde.

Mujeres que se convirtieron en heroínas anónimas de San Carlos.

Mujeres que se convirtieron en heroínas anónimas de San Carlos.

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