Nixon Maroa… artista indígena de San Fernando de Atabapo a Tinaquillo

Nixon Maroa, un pintor nato y escultor por decisión, que llegó desde San Fernando de Atabapo a Tinaquillo.Nixon Maroa, un pintor nato y escultor por decisión, que llegó desde San Fernando de Atabapo a Tinaquillo.

María Fernanda Ochoa

Tinaquillo.- Nixon Maroa, un pintor nato y escultor por decisión, nació en el año de 1971 en el municipio Atabapo, estado Amazonas, pertenece a la etnia Baniva, actualmente comparte su vida con la señora Nancy Rangel, quien también es artesana. Este hombre con manos prodigiosas cree en Dios sobre todas las cosas, tiene cuatro hermanos, dos viven en Tinaquillo, estado Cojedes y los otros dos en Puerto Ayacucho. Su madre se llamaba María de Maroa y su padre es Domingo Maroa. Se caracteriza por ser humilde y de buen corazón.

El encuentro con el entrevistado fue en el Complejo Cultural Manuel Arias de Tinaquillo, un espacio grande, acogedor donde todas las artes se unen para crear cultura y sentido de pertenencia, en una silla frente a un escritorio, la voz del pintor se empezó a escuchar al son del arpa, cuatro y maraca con música llanera de fondo, sus palabras reflejaban un poco de nostalgia. Sus ojos café se perdían en cuestión de segundos, su atuendo para ese día, era muy cómodo un blue jean, suéter manga corta, gorra y unos zapatos deportivos, la sencillez, honestidad y pasión por lo que hace.

El amor por lo que se hace nos permite crecer

            A los 6 años de edad su madre fallece y la describe como una mujer luchadora, amorosa y con gran corazón, desde entonces queda bajo la tutela de su abuela paterna. Su infancia fue difícil. Su padre Domingo se levantaba bien tempanito con el canto de los pájaros y lo acompañaba para ir a cazar a ese monte inmenso y estupendo donde encontraba Cachicamo, Lapa, Venado, Picure y Danta para que su familia pudiera alimentarse, con los ojos aguados cuenta que siempre usaba el mismo pantalón caqui, ese viejito que con el tiempo se volvió pescador, ¿zapatos? ¿Cuáles? Solo tenía mis buenos pies, para caminar dentro de mi tribu, expresó.

            -Desde pequeño me inculcaron el amor por lo que hago, el trabajo fue una pieza fundamental para mi familia, pues las artesanías que realizábamos las vendíamos a todas las personas que nos visitaban en nuestra comunidad, unas de piel blanca, otras de piel tostada.

            Su pasión por el arte nació de sí mismo, fue algo que le corría por las venas y que poco a poco fue desarrollando con dedicación y perseverancia. Antes no contaban con herramientas para hacer un acabado en madera como se puede ver hoy, sus instrumentos en aquel momento era un cuchillo de aquellos que usaba su abuela Virginia para cocinar o una simple navaja y un trozo de madera para crear sus maravillas.

            Mientras estaba pequeño nunca fue a una escuela de arte, porque no tenía las posibilidades ni recursos para estudiar en una de ellas. En la primaria le colocaban que pintara a Simón Bolívar, Andrés Bello y era uno de los alumnos que sobresalía por sus dibujos, los cuales eran expuestos en la cartelera de la escuela, además participo en varios concursos dentro de la institución ganando una beca de 50 bs, que recuerda como si fuese ayer.

            A los 14 años de edad, un gran amigo anónimo de Caracas que residía en el municipio de Atabapo le dijo: yo veo que tú tienes talento para esto, te veo con el entusiasmo con que lo haces, yo te voy a ayudar a conseguir los materiales que necesitas, para que puedas crear tus bellezas, además te voy a dar un consejo nunca dejes a un lado los estudios debes aprovecharlo, ya que el día de mañana serás un profesional. En la secundaria este joven siguió desarrollando las habilidades en pintura, solo con las clases que le impartían de educación artística.

            Los estudios de bachillerato los culminó en la capital de Amazonas, allí se entera de que hay una escuela de artes y sin pensarlo dos veces el joven inquieto y emocionado se inscribe en talleres y fue seleccionado para participar en la primera exposición de intercambio entre Venezuela y Colombia mostró sentirse como una hormiga, porque los pintores que participaron en dicho concurso, eran de gran renombre y él un simple muchacho que estaba empezando en este mundo, sin embargo este muchacho callado, fue ganador.

            Así fue creciendo el amor por la pintura, de este soñador, de este hombre que no le importaba lo que decía la gente, solo le importaba alcanzar una meta, crear o plasmar aquello que no podía explicar con palabras, manifestó; al hacerlo me siento el hombre más feliz y afortunado porque Dios puso en mis manos un don extraordinario con el cual puedo jugar, imaginar, interpretar aquello que sale de mi corazón. Igualmente me ha servido para olvidarme de momentos tristes que he vivido como la muerte de mi madre, que a pesar de que fue hace mucho tiempo, aún la tengo presente y todo lo que hago se lo dedico a ella, es mi musa, mi fuente de inspiración, recuerdo aquel momento cuanto estaba sentado en la banqueta viejita mirando unas palomas que comían de lo que yo le daba, me decía: tienes que ser  un buen hijo y estudiar para que seas alguien en la vida, si tienes un sueño, no le dejes por nada en el mundo.

-¿Quién lo motivo a seguir con el arte?

-Mi tío Liborio Guarulla, es licenciado en Artes Plásticas y Gobernador de Amazonas fue quien me impulsó a seguir con la pintura, me facilito muchas cosas, ya que no contaba con el dinero suficiente y además me apoyó cuando yo me vine a estudiar a Cojedes.

-¿Cómo llega Nixon Maroa a Cojedes?

-Todo comenzó por mi hermana que vivía en Tinaquillo, y me dijo un día ¿quieres estudiar arte? Y mis ojos saltones y brillosos respondieron por mí, me vine a Cojedes en el año 1992 y estudie en la escuela de arte de la universidad Arturo Michelena, en Valencia, estado Carabobo, para ingresar a esta casa de estudio fue muy fácil no pidieron muchos requisitos, a todos les llamaba la atención por ser de Amazonas y trabajar con artesanía, allí dure 4 años, y me gradué como Técnico Superior en Artes Visuales.

            Hubo varias personas que le tendieron la mano y lo recibieron en Tinaquillo con los brazos abiertos entre ellos están Rogelio Morales, Tomás Silva, Anselmo Morales y Octavio Hernández, quienes son también pintores del municipio Tinaquillo. Estas personas le brindaron todo su apoyo para que su estancia en el estado fuese más amena. Manifiesta que Cojedes es un lugar maravilloso que le abrió las puertas a nuevas oportunidades y está agradecido enormemente.

Acontecimiento, inspiración y amor

            Su primer trabajo en tallado de madera fue un Cachicamo, se tardó en elaborarlo más o menos 15 días y lo resguarda en un lugar muy especial de su hogar. Así como ese Cachicamo, tiene aves que son el símbolo de la libertad. Su casa hoy por hoy,  es un museo donde tiene todas sus creaciones desde la primera artesanía que realizo cuando estaba pequeño, hasta cuadros hechos con reciclaje.

            Hace no más de cuatro años Nixon, comparte su vida con una mujer a la cual la describe como excepcional, maravillosa, que lo comprende porque ella también es artesana, de esas que en un abrir y cerrar de ojos, ya tiene una muñeca lista para que le haga compañía a una jovencita de ojos pizpiretas, él cataloga a su mujer como su amiga, confidente a la que le cuenta todas sus cosas y lo apoya en todas sus aventuras. Nancy Rangel es su mujer, porque así lo siente, no necesita firmar un papel para que lo sea.

            Hay que valorar el esfuerzo que este artista hizo para salir de su pueblo a los 18 años de edad, con una maleta llena de sueños y ganas de buscar algo mejor, solo tenía un meta, seguir preparándose en lo que más le gustaba, las palabras de su madre las tenía presente, de ser alguien en la vida. Aquí una de sus frases: “Si tienes un sueño nunca dejes de perseguirlo, porque eso te hace más fuerte”.

            El autor del Cachicamo añadió que cada vez que visita Amazonas lo reciben con los brazos abiertos y lo ven como un ejemplo a seguir. Ha sido merecedor de varios homenajes por su entrega, dedicación y constancia en su natal San Fernando de Atabapo, también siente una felicidad incomparable, porque cree que ha logrado todo en su vida y está satisfecho por motivar a su comunidad.

Un día Maroa salió decidido a triunfar saliendo desde el río Orinoco, en la confluencia Atabapo-Guaviare-Orinoco, frente a San Fernando de Atabapo, hasta que llegó a Tinaquillo.

Un día Maroa salió decidido a triunfar saliendo desde el río Orinoco, en la confluencia Atabapo-Guaviare-Orinoco, frente a San Fernando de Atabapo, hasta que llegó a Tinaquillo.

Hoy Tinaquillo es su lugar de residencia de lo cual se siente orgulloso, sin olvidar sus raíces.

Hoy Tinaquillo es su lugar de residencia de lo cual se siente orgulloso, sin olvidar sus raíces.

 

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