TINAQUILLO EN TRES ESCENAS

Raúl Castellanos Latouche

Periodista & Profesor UC

@raulcastellanos

Escena I. Travesía de subsistencia obligada

En Tinaquillo desde hace pocos meses, se instaló una singular agencia de viajes que facilita a las personas interesadas, el inicio de una travesía por los países de Suramérica, llena de incertidumbre, expectación y huida casi obligatoria del calor que brinda la tranquilidad del hogar. Es una especie de centro de acopio de ilusiones y escape hacia tierras lejanas en búsqueda de nuevas oportunidades que en su país son significativamente difíciles de encontrar. En un conocido centro comercial, desde el viernes se aglomeran cientos de personas, unas porque se van y otras porque asisten a cumplir el doloroso ritual de despedir a sus familiares. Son escenas donde se confunden las emociones, son una mezcla de risas y llantos, es definitivamente abrir los brazos para dejar ir a un hijo, una hermana o un padre hacia un destino incierto y distante. Esta peculiar fragmentación de la familia tinaquillera en particular, lo ha ocasionado el desequilibrio sociopolítico y económico direccionado por las imprecisiones de un gobierno que no termina en descubrir su rotundo fracaso y que ahora se erige como víctima de presiones internas e internacionales, con el objeto tome un rumbo de apertura humanitaria y rectificación en los asuntos económicos. La espera ha sido muy larga para que esto ocurra y tal vez se tenga que aguardar un rato más. Pero de algo se está claro en un pueblo como Tinaquillo, lugar donde todos nos conocemos; cada vez son más los jóvenes en formación universitaria, profesionales valiosos en diversas áreas, trabajadores con mano de obra especializada y hasta familias completas que han resuelto escabullirse de esta avalancha de calamidades.  Es un fenómeno de desintegración que está ocurriendo frente a nuestra cara y bajo la mirada indiferente de mucha gente, que inexplicablemente observa un país distinto, causado tal vez por el hipnotismo que causa aupar una absurda ideología que hasta hoy su única gloria es la de haber ocasionado ciega dependencia a una doctrina que destruye a todos los venezolanos por igual.

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Escena II. El malquerido billete de cien bolívares

Haciendo uso a la buena memoria, se podrá recordar que en diciembre de 2016, se ordenó la salida de circulación de los billetes de cien bolívares. Esta orden del presidente Madura,  debía hacerse efectiva en un plazo de 72 horas. El anuncio orinó de manera simultánea todo un embrollo y confusión en la colectividad. Historias que van; desde lo gracioso hasta lo infausto rodearos a esta insólita medida que todavía no termina de llevarse a cabo. En este sentido, el ejecutivo nacional se ha visto en la obligación de dictar decretos que prorrogan la circulación y validez de este billete. No obstante, es de destacar que a pesar de la mantenerse oficialmente en circulación, la mayoría de los comerciantes, formales e informales, no están aceptando la mencionada moneda. Ninguna compra, por simple que sea puede pagarla con el malquerido billete de cien bolívares, a esto se suma que tampoco existe un organismo gubernamental, que pueda orientar, controlar o hacer respetar el valor de este efectivo dentro un cono monetario que todavía se mantiene vigente. La última prórroga oficial que se conoce del billete de cien bolívares, fue la anunciada por el Banco Central de Venezuela, por decreto presidencial número 3328 de la Presidencia de la República, publicado en la Gaceta Oficial, el 20 de marzo y donde se establece que en circulación hasta el 20 de mayo de 2018 en todo el territorio nacional. Y entonces diga Ud. que se hará con estos billetes, que, por cierto, a partir de la entrada en vigencia del bolívar soberano este 4 de junio, el billete de cien llevará impreso el rostro de Ezequiel Zamora y no el de Simón Bolívar.

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Escena III. Se acerca el 20 de mayo. Ud. qué piensa hacer?

Seguramente la próxima semana, cuando Ud. este leyendo esta columna, ya se tendrá los “resultados irreversibles” de la elección presidencial. Muchos son los analistas de oficio y otros aficionados dentro del fanatismo que construye el ambiente electoral, que comienzan a dar posibles desenlaces de acuerdo a su óptica particular, incluso rompiendo las adversidades que tienen los candidatos y grupos políticos participantes en este certamen. Otros ya presuponen categóricamente la alocución que ofrecerá Tibisay Lucena Ramírez, presidenta del Consejo Nacional Electoral, realizará en horas avanzadas de la noche. Independientemente de lo que ocurra y hacia donde efectivamente debería inclinarse la balanza en estas elecciones, el futuro de Venezuela, es cada día más incierto. Parece como el país se está desbaratando bajo nuestros pies, sin que alguien en ejercicio del poder se preocupe y ocupe de tomar medidas definitorias y concluyentes de corrección. En una diligente actitud de apatía, de espaldas al desastre que vive el venezolano, uno de los  candidatos para colmo, anuncia dentro de las promesas electorales que luego del 20 de mayo, resolverán los problemas económicos, y acabará con la “guerra económica y el bachaqueo”. Todos se preguntan, por qué no hacerlo antes, qué se lo impide. Las respuestas seguro ya importan poco, porque se conoce que muchos de ellos han sido parte del problema y no de las soluciones que anhela el país. La escena ya está montada… luces, cámara, acción. ¡Ya veremos los resultados verdaderos!

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¡Hasta la próxima semana!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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