Inquietudes agroempresariales, sociales y políticas en Venezuela a febrero del 2020

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Andrew Torres.-

Aún parece que la actividad empresarial no se inicia prácticamente transcurridos los dos primeros meses del año 2020, unas ya tozudas inercias e incertidumbres crean una atmósfera muy enrarecida para el impulso emprendedor, acaso una inflación acumulada al consumidor en el año 2019 de 7.374 % según la AN que anula la capacidad adquisitiva de la población en una economía cuyo PIB se redujo a la mitad entre los años 2014-2019 y cuyo pronóstico para el presente año 2020 es caer otro 10 % (FMI) ¿no resultan contundentes?.

Adicionalmente, esto se sucede en un país con gran fragilidad institucional, en donde no hay claridad según lo constitucional y el marco legal de quienes deben ostentar los poderes públicos y de hecho la mayoría de la comunidad e instituciones internacionales expresan serias contradicciones respecto a lo que se sucede internamente en Venezuela. El pasado año los sectores de la construcción, el turismo y el transporte continuaron su retroceso. Cuando se observan las variaciones de la producción de la industria manufacturera según la web del BCV (publicadas hasta 2018), las caídas respecto al año 2007 nos generan alteración arterial apuntaladas por producción de lácteos a niveles del 22 %, productos de hierro y acero a menos del 16 %, pinturas y otros químicos en 15 %, cauchos y plásticos primarios en menos de 6 %, hasta lo más abrupto de lo referido a vehículo y autopartes en 4,64 %.

En general, la fuente indica que la producción estuvo en 28,23 % respecto al año 2007, no obstante, no deja de contradecir que algunos indicadores que da el ente emisor del sector agroindustrial estén sobre el 100 % cuando lo que vivimos y vemos en el campo, la agroindustria y la mesa de comer es una gran desolación y no en vano Cavidea informa que entre Junio de 2018 y Junio de 2019 la producción industrial de alimentos se contrajo 68 %. El sector comercio “parece” revivido debido a la flexibilización del control de precios, la libre circulación del dólar y el destrabe para que los empresarios importen con sus recursos, hasta lograr bajar sensiblemente los índices de desabastecimiento aunque el alicaído poder adquisitivo mantiene el consumo distante de los anaqueles (al punto que a Enero de este año se requieren 93 Salarios mínimos para adquirir la Canasta alimentaria), además, la inversión comercial está desarticulada de los sectores primario y secundario por lo que muy poco genera riquezas, empleos e impulso al PIB para el entorno nacional. Entonces se mantiene en mínimo la inversión, nacional y alguna extranjera, sin llegar a desarrollar proyectos con adopción tecnológica de punta, ni establecimiento complejo de maquinarias y equipos para producción masiva a largo plazos, sin generar empleos de calidad ni mayor riqueza mientras se produce con la emigración una pérdida de capital humano insalvable. Además, la eliminación del crédito bancario como política gubernamental es otro elemento extraño para el reimpulso económico.

En el área agropecuaria, inquietante lo ocurrido en el año 2019 y atemorizante la perspectiva para este 2020, el pasado año se produjo según Fedenaga 30 % menos leche y 40 % menos carne bovina de los niveles requeridos por la población venezolana. En un informe publicado por la Red Agroalimentaria de Venezuela, en el año 2019 solo se produjo el 16 % de las necesidades nacionales de maíz blanco para consumo humano (con caída del consumo per cápita a 18 Kgs cuando lo histórico está en unos 35 Kgs) y es la explicación de que en Enero algunas plantas de producción de harinas estaban paradas por agotamiento de cereal, además, solo se produjo el 28 % del arroz (CPC en 15 Kgs Vs. 28 Kgs históricos) y el 35 % de la caña de azúcar (CPC de 11 Kgs Vs. Histórico de unos 35 Kgs). La carne de aves se redujo a 5,5 Kgs por persona en 2019 tras un histórico de unos 25 Kgs. Tal que si se hace un comparativo del consumo calórico y proteico del venezolano respecto a hace una década se consume solo el 43 % de las Calorías y el 35 % de las proteínas. En el área agroindustrial y lo alimentario, Cavidea reporta que entre Junio de 2018 y Junio de 2019, los consumos de cereales refinados y salsa de tomate cayeron 57 %, avena 84 %, atún enlatado 70 %, mayonesa 33 %, sardinas enlatadas 28 %, lácteos otro 68 % y el segmento de bebidas (deportivas, refrescos, jugos y maltas) un gran 96 % ¿Desde cuándo usted recuerda haberse bebido un refresco en una panadería?

Estos indicadores constituyen una seria amenaza a la calidad y esperanza de vida de la población venezolana y esto ha sido alertado ampliamente por la Fundación Bengoa y Cáritas en el ámbito nacional y por la FAO a escala internacional. Parece muy obvio que “por este camino, no se llega lejos” como diría un baquiano de nuestros Llanos venezolanos y se impone la necesidad de reflexionar incluso sobre la existencia de la población venezolana, sometida en la práctica a una suerte de genocidio y de hecho en tiempos en los cuales alrededor del 20 % de la población ha emigrado (5,5 Millones con pasaporte venezolano y 2,5 Millones con pasaporte extranjero). Además, es harto conocido que los sistemas nacionales de salud y de educación han sido desarticulados y empujan la migración, y el común de la gente implora no enfermarse ante la desgracia que esto representa, mientras, los graduados en estudios formales registran serias deficiencias de conocimientos básicos que los hacen improductivos al insertarse en el mundo laboral.

Esto nos recuerda del Congreso Constituyente de la Gran Colombia en el año 1829, en la cual el Libertador Simón Bolívar indicó “Cuándo la patria iba a perecer, ¿Podría yo vacilar?”, sin duda que no hay lugar para esa opción y se impone que la razón, el conocimiento, la estrategia bien estudiada a prueba de fallas, las mejores voluntades y capacidades humanas que las hay en el territorio nacional y aún allende las fronteras, cooperemos todos y cada uno con su “granito de arena” para reconstruir esta patria de Bolívar en momento tan sensible de su historia republicana. Amigo lector, en próximas entregas estaremos discutiendo sobre esta temática y esperamos su retroalimentación para nuestra humilde contribución.