Pablo Alborán mata de amor en el Festival Viña del Mar

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Pablo Alborán dejó afónicas a las 15.000 personas que ovacionaron, cantaron y se murieron de amor al verlo cantar por tercera vez en su carrera en el Festival de Viña del Mar. Durante su presentación, incluso, un chileno de público le pidió matrimonio a su novia.

Ya desde antes de que el protagonista de la noche saliera al escenario, el público del evento hizo retumbar una y otra vez el anfiteatro de la Quinta Vergara, con sus apasionados gritos ovacionando al artista.

Con «No vaya a ser», uno de los temas más enérgicos de su último disco, Prometo (2017), Alborán inició el romántico periplo de canciones. Su presentación encandiló a un público que él mismo aseguró que le ha hecho «crecer, soñar» y «estar constantemente en búsqueda, motivación y energía».

«Desde que vine a Viña la primera vez hicieron que mi carrera pegara un suelto, que se abrieran las puertas de muchísimos lugares. Viña y Chile son responsables de que yo sea feliz», dijo el malagueño, que vuelve al festival después de sus presentaciones de 2013 y 2016.

Alborán el casamentero
La Gaviota de Plata, la estatuilla con la que el festival honra a los artistas y que el público ya había exigido a gritos, se veía llegar. Y llegó.

Ante los presentadores del festival, María Luisa Godoy y Martín Cárcamo, el cantautor, que saltó a la popularidad en 2011 con su primer disco, insistió en que «siempre es un regalo volver» a este rincón del país chileno.

Pero lo mejor estaba por llegar. Sentado frente al piano, el malagueño cantó, con una perfecta voz, el que fue su primer éxito, «Solamente tú», que encadenó con «Prometo».

Es en ese momento, entre el público, algo empezaba a ocurrir: un chileno estaba pidiendo matrimonio a su novia con esa canción de fondo.

«Sabíamos que venía Pablo Alborán y somos fanáticos; lo hemos seguido en todos los conciertos», dijo el hombre junto a su emocionada prometida.

Colección de gaviotas
Una canción improvisada de Pablo Alborán, con una letra dedicada a Viña del Mar al piano, elevó los ánimos hasta el punto de que la Gaviota de Plata se había quedado corta. El artista merecía también la de oro y la tuvo.

«Gracias, familia. Las gaviotas las pongo siempre cerca de la foto de mi familia, de mis sobrinos. Ese es mi mejor trofeo y estar aquí y poder llevarme esto, os juro que es como tener a alguien más de mi familia», reconoció.

Con información de la agencia de noticias EFE.

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