Monseñor Polito Rodríguez invita a profundizar en la oración y suplicar piedad al Señor en Semana Santa

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Carlos Hernández.-

San Carlos, abril 4.- (Las Noticias de Cojedes).- Contemplar al Señor desde la oración y el silencio y vivir con la alegría del cristiano esta Semana Santa 2020 a pesar de las adversidades que atraviesa la humanidad por la pandemia del Covid-19, fue la invitación que hizo monseñor Polito Rodríguez Méndez, Obispo de San Carlos, a toda la feligresía del estado Cojedes.

“Este tiempo de Semana Santa debe ser para profundizar en la oración y suplicar al Señor que tenga piedad, misericordia de todos nosotros, que nos cuide, que nos proteja de todo mal y que nos de su bendición”, expresó.

-Les invito a contemplar al Señor desde la oración y el silencio y vivir con alegría la Semana Santa, tiempo de gracia y de bendición. Les animo que acudan a las sagradas escrituras y leer el Salmo 90 y el salmo 23, dijo monseñor Rodríguez Méndez.

“Semana Santa es un tiempo de gracia y de bendición, se conmemora la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo”. 

Explicó que debido a las actuales circunstancias la celebración del domingo de Ramos será muy limitada, ya que no se pueden hacer concentraciones masivas. No se realizarán las procesiones. Pero indicó que cada párroco explicará a la feligresía cómo celebrar.

Recordó que el domingo de ramos comienza la Semana Santa, día cuando Jesús entra a Jerusalén, y el pueblo lo recibe con alegría. El mismo pueblo que el viernes santo va a gritar crucifíquenlo. Rápido perdió ese pueblo el entusiasmo por el mesías, por el rey que lo visitaba. Así empieza Jesús toda una situación de pasión, de sufrimiento, luego de la traición de Judas Iscariote.

Con respecto a la procesión del Nazareno, que es esperada con mucha fe por tanta gente cada miércoles santo, dijo que no se podrá hacer este año, pero que se llevará el santo por algunas calles y avenidas (en la parroquia Catedral), de manera que la gente – desde su casa- tenga la oportunidad de verlo pasar.

“Paciencia querido pueblo, ya el Señor nos regalará tiempos bellos, excelentes, para celebrar con gozo estas prácticas de piedad popular”, apuntó el obispo.

Explicó además que Semana Santa la centra todo lo que es el triduo pascual, que empieza el jueves santo y termina el sábado con la vigilia pascual. El jueves santo tiene una liturgia muy rica que está centrada en la institución de la Eucaristía, del sacramento del orden sacerdotal y el lavatorio de los pies, es decir la institución del servicio.

-Les invito a hacer este jueves una oración especial por sus sacerdotes que están al servicio de la comunidad, que oren por las vocaciones sacerdotales, que se cree una cultura vocacional en la Diócesis de San Carlos, Cojedes.

El prelado continuó diciendo: “El viernes contemplamos a Jesús en una situación de precariedad, que ha sido escupido, ultrajado, y lo llevan a la cruz, donde dice “tengo sed”, “padre perdónalos que no saben lo que hacen”, pero también es el Jesús ensangrentado, que ya no puede más. Pudiéramos decir que es el día cuando el demonio se desata con todas sus fuerzas para humillar y picotear al Hijo del Hombre. No obstante el Señor Jesús, siendo Dios, ciertamente muere en la cruz. Era una de las formas de hacer cumplir la voluntad del padre. Pero Jesús no se queda allí, va al sepulcro y de ahí sale Resucitado. Por eso el viernes es de sufrimiento y dolor. Es el momento de contemplar lo que hace el pecado ante la gracia, lo que se atreve el pecado delante de la gracia y la voluntad de Dios. Contemplamos a ese Cristo sufriente, que se derrama en bendiciones y gracias para la humanidad”.

-El sábado es día de oración, de silencio, de contemplar a Jesús en el sepulcro. Pero por la noche viene la gran vigilia pascual, que tiene una serie de lecturas, cánticos, el pregón pascual y una ceremonia muy rica en signos y símbolos, se canta el aleluya, el gloria, porque Cristo ha dado el paso de la muerte a la vida… Jesús ha resucitado. Por eso celebramos con gozo (el domingo) a Jesús Resucitado.

Finalmente el Obispo Rodríguez dio su bendición al pueblo cojedeño y lo convocó a produndizar en la oración.

“Seamos buenos hijos de Dios, buenos cristianos, que el Señor se entregó en la cruz por nuestra salvación y a Él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén”.

 

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