Desempeño y política de precios al consumidor a inicios de la 3ra cuarentena social en Venezuela

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Dr. Andrew Torres.-

Para finales de Febrero observábamos que la actividad empresarial no se iniciaba, con unas tozudas inercias e incertidumbres que gestaron una atmósfera muy enrarecida para el impulso emprendedor, tras una inflación acumulada al consumidor en el año 2019 de 7.374 % según la AN, la canasta básica alimentaria familiar para enero requería 93 salarios mínimos según el Cendas-FVM, destruyendo la capacidad adquisitiva de la población en una economía cuyo PIB se redujo a la mitad entre los años 2014- 2019 y cuyo pronóstico para el presente año 2020 era caer otro 10 % (FMI).

Adicionalmente, esto se sucedía en un país con gran fragilidad institucional en donde no hay claridad, según lo constitucional y el marco legal, de quienes deben ostentar los poderes públicos y de hecho la mayoría de la comunidad e instituciones internacionales expresan serios cuestionamientos respecto a lo que se sucede internamente en Venezuela. Pues bien, con aquel inicio de año se nos vino la pandemia mundial originada por el Coronavirus chino tal como diríamos coloquialmente “Éramos muchos y parió la abuela”, así se inició a mediados de marzo (según decreto el 13/03) la primera cuarentena social y seguidamente el gobierno nacional dicto una serie de medidas de corte muy populistas y contrarios al sostenimiento empresarial, además, implantó un racionamiento de combustibles sin contemplar entre otros la logística de transporte alimentario del campo a las ciudades y esto disparó las alarmas entre los círculos empresariales relacionados por cuánto excluía formalmente esta actividad y amenazaba por simple Ley de Oferta y Demanda con una arremetida adicional al encarecimiento de los Precios al consumidor. No obstante, no hubo acogida como es costumbre por parte del gobierno de estas observaciones retro alimentadoras a su desempeño.

Transcurridos 2 meses, entramos en la tercera cuarentena social y la población venezolana que recibió en el transcurso la alerta de un informe del Programa Mundial de Alimentos de la FAO-ONU según el cual Venezuela está de tercer país a nivel mundial en caer en hambruna colectiva y es que el consumo alimentario ha caído a tales niveles respecto a hace una década que el consumo de calorías es de apenas 43 % y el de proteínas del 35 %. Para el 27 de Abril el gobierno-MPPCN dictó una lista de Precios regulados a 27 productos alimentarios, plagado de contradicciones ya que la mayoría involucraba un aumento de Precios a los que se observaban en el comercio formal, además, tan solo para adquirir uno de cada uno exigía invertir 36,25 Salarios mínimos para ese momento. Mas contradicciones, solo 9 días después el 06 de Mayo tras ajustar el Sueldo mínimo a Bs. 800 Mil (US$ 4,39), el gobierno volvió a dictar nueva lista de Precios regulados a 28 productos (incluyendo el aceite de soya comestible y reduciendo la mantequilla de 500 grs a 200 grs) con aumentos para todos los rubros y el más sonado de casi 200 % de la mayonesa, para un aumento general de la lista “de solo uno de cada uno” del 12,19 %. Para adquirir un kilo de leche en polvo regulada se requieren 1,72 nuevos sueldos mínimos, ¿es o no una contradicción gigantesca?. Y necesariamente es así, ya que el mismo Cendas-FVM midió que para marzo pasado la canasta básica alimentaria familiar exigía Bs. 30.222.392,45 o 122 Sueldos mínimos, lo cual resulta imposible para la gran mayoría de las familias venezolanas y nos arroja a convertir en una rápida realidad la advertencia hecha a inicios de año por la FAO-ONU acerca de que Venezuela estará padeciendo hambruna en términos formales pronto.

Amigo lector, en un ejercicio matemático rápido de economía doméstica en el hogar de quien escribe tomando en cuenta la última lista de Precios regulados y el precario nivel de consumo que se tiene, arrojó que adquirir para un mes de consumo amerita unos Bs. 18.236.925 o 22,8 Sueldos mínimos. Esto sin contar que hay rubros de esa lista que ya nos son inaccesibles como algunos cárnicos. Tomemos en cuenta que esa lista de 27 productos no contempla otro buen número de alimentos (hortalizas, frutas, pescados, etc.), ni de limpieza e higiene personal, con lo cual se agrava la situación hogareña.

Mientras esto ocurre, en el campo agroalimentario venezolano ante la escasez de combustible para operar vehículos y maquinarias (según informes de Pdvsa a inicios de este año el déficit de gasolina era del 85 % y de gasoil del 75 % en el mercado nacional) se van desatendiendo los pocos cultivos y se pierde allá la mayor parte de la escasa producción, que por Ley de Oferta y Demanda ocasiona presión en los Precios al consumidor dificultando su adquisición, al tiempo, se va pasando la temporada de Preparación de Tierras para la siembra de invierno, en donde se produce históricamente el grueso de los cereales maíz y arroz para consumo nacional, y que en un sondeo hecho por el autor hasta inicios de este mes no se acumulaban ni 5 Mil hectáreas en maíz de las cuales se requieren unas 450 Mil, es decir, apenas iban preparadas 1 % de lo que requerimos para consumo humano y eso sin contar otra cantidad similar para consumo animal. Como se dice en la jerga popular “Estamos acaba´os”. En estos momentos aciagos, se impone por la razón de un giro diametral en las políticas económicas ante la misma amenaza a la vida, en donde el conocimiento, la racionalidad, la estrategia bien estudiada a prueba de fallas, las mejores voluntades y capacidades humanas que las hay en el territorio nacional y aún allende las fronteras, cooperemos todos y cada uno con su “granito de arena” para reconstruir esta patria de Bolívar en momento tan oscuro de su historia republicana. Amigo lector, en próximas entregas estaremos discutiendo sobre esta temática y esperamos su retroalimentación para nuestra humilde contribución.

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