Venezuela clama por agua entre explosiones, promesas de cisternas y cuarentena

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A man fills plastic containers with water from a pipe in a street of a slum during a nationwide quarantine due to coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Caracas, Venezuela April 2, 2020. Picture taken April 2, 2020. REUTERS/Manaure Quintero

Nicolás Maduro ha entregado el control de la distribución de agua potable en toda Venezuela a sus fuerzas policiales y de inteligencia, encabezadas por Néstor Reverol, mientras los habitantes claman por volver a recibir el servicio a través de sus grifos, como ocurría hasta no hace mucho.

A causa de la cuarentena para contener la transmisión del coronavirus, el agua es un recurso más indispensable que nunca; ya no solo para el sustento vital y las tareas cotidianas, sino para prevenir el contagio masivo.

El sábado 16 de mayo, Reverol recibió en el estado Vargas un lote de al menos 252 “súper cisternas”, traídas desde China, con la supuesta intención de solucionar la crisis por agua en el país, agravada por la explosión en una estación de bombeo engranada al Sistema Tuy II, que abastece a buena parte de la capital.

Por si fuera poco, Maduro tendría planeada la compra de al menos mil cisternas más.

“Tenemos activo un plan de contingencia complementario para atender las áreas que se han visto afectadas por el ataque al sistema Tuy II”, comentó Reverol durante la recepción de las unidades.

El chavismo catalogó como un “acto de sabotaje” la explosión ocurrida en un panel de control de la estación de bombeo N° 20 de Taguasita, ubicada en Santa Lucía del Tuy. No es la primera vez que acuden a supuestas “conspiraciones” para justificar graves fallas en los servicios públicos, tal como sucedió con los apagones masivos en marzo de 2019.

“Fue provocado de manera intencional una explosión en los tableros de la estación de bombeo Taguasita”, aseguró Reverol en un contacto telefónico con la televisora estatal el jueves 14 de mayo.

Sin embargo, dirigentes políticos contrarios al chavismo argumentan que el nuevo siniestro que afecta a las familias en Chacao, El Hatillo y Sucre, además de zonas de Baruta y Libertador, resulta muy desalentador en medio de las malas políticas de Maduro.

El exconcejal y presidente de Ciudadanía Sin Límites, Jesús Armas, puntualizó que “esta ha sido la semana más crítica para la distribución de agua desde el apagón nacional del 2019”.

Sobre las cisternas, Armas enfatizó que “este plan no representa una solución sino todo lo contrario: están creando un nuevo CLAP para chantajear a los ciudadanos a cambio del agua”.

El dirigente de Primero Justicia (PJ) estima que, en total, “se necesitan 86 mil viajes de cisternas de 20 mil litros, todos los días, para igualar la capacidad de distribución de agua sólo del acueducto metropolitano”.

Mientras tanto, los venezolanos viven una rígida cuarentena opacada por la sensible escasez de gasolina y las fallas en los servicios. Las pimpinas, los botellones y las colas empiezan a ser el “pan nuestro de cada día”.

Durante las últimas noches, los cacerolazos han vuelto a ser la salida de escape para las emociones de habitantes confinados .

 

Fuente: La patilla.

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