LA EDUCACIÓN VIRTUOSA

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Por: Dr. José Pérez Veloz.-

La educación debe repensar lo que ocurre en las redes sociales, en su diversidad de transferencias interconectadas, con el quehacer de todo el engranaje social planetario, adicionadas a los medios tradicionales de comunicación masiva, por cuanto son las que marcan las pautas como herramientas interactivas de la humanidad , cuyos efectos, están dejando en evidencia un abismal sesgo de la oportunidad que nos brindan los novedosos descubrimientos, la capacidad creativa e inventiva de la especie humana; se percibe con notoriedad, un bombardeo de infamaciones alejadas de la veracidad, y por ende, de la ética por sus contenidos y sus significados, que son en muchos casos, descalificadores de las virtudes sociales: estética, ética y dignidad, entre otras, a consecuencia del uso inadecuado de la tecnología. Así que, la virtud en el uso de la tecnología, debe ser el respeto a la belleza humana.

En este sentido, es importante incursionar con la fenomenología estética, hacia las profundidades de los oceánicos sentimientos que mueven las emociones humanas, para aflorar desde su esencia-sustancial, la belleza que llevamos en los recónditos de nuestro mundo de las pasiones, para liberamos de las impurezas contenidas en el odio, los resentimientos, propiciados por las ambiciones, fundamentalmente para obtener y mantener poder: dinero y político, con los mismos fines, ocultando con la opacidad que resplandezca el brillo de la espiritualidad, como es, de la felicidad individual y social.

En razón a ello, se produce la negación a la otredad, lo cual nos induce a no percibir las virtudes, es decir, la dimensión buena que cada ser humano tiene en sí mismo, semejante al polen de las flores, donde se fecundan las semillas que permite la reproducción y perduración de las especies naturales. En este proceso, la educación cumple la función de las abejas que extraen el necátor de las flores, y a su vez, fecundan los gametos que es el origen de la nueva semilla mediante la polinización, por tanto, si en nuestra inteligencia imitáramos la naturaleza, tendríamos una sociedad realmente humanizada y armónicamente equilibrada, libre de estériles rivalidades que son el engendro de los conflictos, la tristeza, la pobreza espiritual y material.

En el escenario actual de los venezolanos, que nos han inducido por el mundo de las tinieblas y conducidos por ideas extrañas a nuestra esencia socioculturales-libertaria, amantes de la paz, las artes, surgidas como talento emergente en las manifestaciones de la belleza, necesitamos un modelo educativo que enaltezca las cualidades sublimes de lo que somos, tenemos que dejar de lado las descalificaciones, para reconocernos nuestras virtudes, por encima de las naturales diferencias de cualquier índoles, para marchar hacia el rencuentro en los escenarios de respeto y valoración reciproca, con el uso racional de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Así, honramos a Dios y a los fundadores de la patria que nos pertenece a todos por igual a quienes nacimos y convivimos en esta porción de tierra bendita del trópico, con los recursos planetarios, orientados por la educación para la vida en sociedad.

Dr. José Pérez Veloz
perezveloz@gmail.com