SÍNDROME DEL HOMBRE IMPORTANTE

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Fredy Zarichta.-

El síndrome del hombre importante reporta lo siguiente:

* Después que montan en el «coroto» no atiende llamadas telefónicas a gente del pueblo.

* Se pierden y andan escondido de la gente común todo el tiempo.

* Cambian el tono de voz y andan como un pavo real.

* Todo el tiempo están ocupados para los «pendejos»

* Cuando andan en carro, suben los vidrios para que nadie se atreva a saludarlos.

* Cuando están en la oficina ponen a la gente a esperar horas y horas y lo más seguro es que están entretenidos en el Facebook.

* Ahora tienen «nuevos amigos» y  se olvidan del pueblo que lo eligió.

* Se vuelven paranoicos.

* No vuelven a las «taguaras» donde comían cuando buscaban votos y «aprenden» a tomar whisky del fino…. No el lava gallo.

* Los hijos y la esposa se mudan de lugar, porque ya no da caché vivir con los antiguos vecinos.

* Andan siempre en un eterno chanchullo.

* Por donde pasan y llegan, parece una caravana presidencial llena de policías y «jala mecates».

* Se le olvidan los nombres de los miembros de la comunidad que lo eligieron.

* Muchos de los alcaldes que son elegidos para gobernar se pierden de la comunidad y nunca tienen tiempo para resolver problemas del pueblo y por lo general mandan a un asistente.

* Lamentablemente esta es una realidad que se vive a diario en nuestro país, claro que hay muchas excepciones de verdaderos servidores públicos, como por ejemplo: La Dra. Marelia Guillén, Directora de salud del Edo Miranda; Ramón Nieves, Director del Hospital del Seguro Social de Mérida y Rubén Ávila Ávila, Embajador de Venezuela en Kuwait; empresario como Cipriano Uceda, hombre de mundo que trabaja por de la humanidad; Jacobo Mora, médico humanista de un gran corazón, entre otros. Ellos son verdaderos trabajadores de este proceso, no como muchos alcaldes y gobernadores que son unos vividores de la revolución.

freddyzarichta@yahoo.com