Ingeniería Financiera para el Plan País y la Reconstrucción de Venezuela

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Dr. Andrew Torres.-

La capacidad de reacción actual del sector público y privado en Venezuela es muy limitada. Los recursos fiscales no alcanzan para proveer servicios dignos a la población y la condición del sector salud es acuciante. La crisis de Venezuela tiene su origen en el colapso de la actividad económica debido al intervencionismo estatal a la iniciativa privada, el quiebre económico petrolero y de los servicios bajo una gestión política y macroeconómica muy irresponsable y que ha gestado que el 96,3 % de la población esté en condiciones conceptuales de Pobreza (Encovi2019-2020). De hecho, nuestra crisis ha sido categorizada por la ONU como de Emergencia Humanitaria Compleja.

Es imperioso la habilidad y eficiencia genuina de un eventual gobierno de transición en el país para introducir “reformas sustantivas” en el sistema político y económico, además, un gran trabajo coordinado con instituciones, empresas y países socios cooperantes en la re-construcción por venir anhelada por toda la población y el concierto internacional. Se requiere en principio un ajuste del Marco Legal para re-establecer la confianza a las inversiones públicas y privadas nacionales e internacionales que vengan, una “secuencia de intervenciones” que, lograda la transición política, se centren en la emergencia y la reinstauración de un “andamiaje institucional”, para luego, instaurar agresivamente un proceso de reformas sociales y mejorar la calidad de vida del venezolano lo más pronto.

Así, con un proceso de transición ordenada, se posibilitaría tomar las medidas necesarias para atacar de manera contundente los retos que enfrenta el país y darle respuesta rápida a la población. Se contempla hasta ahora todo un mapa financiero y opciones modernas nacionales e internacionales para ese arranque a corto plazo y de ajustes a mediano plazo. La banca multilateral para las diferentes áreas socio-económicas y las alianzas público – privadas previstas principalmente para la reconstrucción de la infraestructura nacional. El Diputado José Guerra, está encabezando otro grupo a raíz de su exilio político como perseguido, para planes con el Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento (CAF) para financiamiento industrial y de recuperación de zonas industriales. El Banco Inter-americano de Desarrollo (BID) contempla en su plan Una Mirada al Futuro para Venezuela, mejoras e inversiones de salud, educación, infraestructura, y los servicios de electricidad, agua, telecomunicaciones y transporte, con epicentro en las transferencias directas a la población. Para atender “necesidades urgentes” de la mayor cantidad de venezolanos en el menor tiempo posible, se propone en el corto plazo un programa de “transferencias no condicionadas”.

Esta fase la complementaría con un método de “transferencias en especie”, esencialmente de alimentos y fármacos, para cubrir lo que llaman “situaciones especiales”. Mientras tanto van ocurriendo mejoras de los Indicadores socio-económicos con las inversiones privadas y pública menores, con empleos, estabilidad y productividad, como “efecto rebote“ a la profunda crisis del arranque, se instaura una segunda etapa, de mediano plazo, que contempla un Programa de Transferencias Focalizadas (PTF) que beneficiará a la “población más vulnerable”. Los subsidios, a estas instancias, se entregarían por hogares pobres. Un comité técnico definirá y actualizará el monto y la frecuencia de las transferencias de acuerdo con la evolución de las variables fiscales y económicas. También el plan del banco multilateral, prevé, la entrega directa de alimentos en regiones donde haya insuficiencia de mercados para proveer alimentos a la población. Considera fortalecer el esquema de alimentación escolar y realizar “intervenciones específicas” para pequeños productores agropecuarios y un plan macro para el relanzamiento del campo venezolano y la agroindustria.