RONQUIDOS DEL  TIRAMUTO: Embriagados con la Gasolina

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Pedro Figueredo.-

El viernes 13 de marzo del presente año, fueron reportados los primeros casos  de la PANDEMIA por Coronavirus o COVID-19 en Venezuela.  Declarando un estado de alerta y una cuarentena obligatoria a partir del 17 de marzo.  Exactamente en esos días, se extravió “la gasolina”, de las estaciones de servicios en todo el país. Muchos  pretextos  por parte del  régimen; siendo el principal, el que atribuye a la  pandemia del COVID-19. Días después el pueblo comprende que el problema no solo era la pandemia. Nuestro país, con las mayores reserva de crudo (petróleo) del mundo, fundador de la OPEP, con la empresa PDVSA “que en un tiempo fue número uno en el mundo” y con un complejo de seis refinerías, que nos colocaba a nivel internacional en el top de las tres más grandes del mundo. Con todas esas referencias, presenciando una escases y a su vez observando que las pocas refinerías que estaban operando continuaban enviando tanqueros cargados de combustible a cuba. Era inevitable reflexionar!

En un abrir y cerrar de ojos, la gasolina más económica del mundo, se desaparece y empezó a cotizarse a precio internacional, en el mercado negro. Una población acostumbrada a movilizarse en vehículos de combustión, se vio obligada a caminar y otros a pagar a un alto costo el combustible. Mientras el régimen surtía sus vehículos y algunos sectores priorizados que ellos consideraban.

Fue el 30 de mayo cuando anuncian al país, el nuevo aumento de la gasolina y un sistema de control y subsidio para el pueblo. Después de muchos años, de disponer la cantidad de combustible que usted necesitaba. La gasolina del octanaje que usted deseara y hasta de darle propina al bombero. Ahora sólo ofrecen 120 litros mensuales con un costo de cinco mil bs. (5.000Bs) el litro y para ello hay que estar registrado en el sistema de control del régimen como es la página Patria, de lo contrario o si se excede de la cantidad subsidiada, tiene que pagarla a 0.50 centavo de $. Además del pico y placa establecido para poder surtir los vehículos.

El día lunes 01 de junio, empezaron a surtir gasolina “importada”, fue la semana donde muchos venezolanos comenzaron a embriagarse con el olor del combustible, pues no les importo la fulana pandemia, que solo existían 1.510 casos  para la fecha en todo el país, además se les olvido, los kilómetros que muchos habían recorrido caminando ;  las horas de espera por transporte para movilizarse de un municipio a otro; los ahorro que habían gastado para comprar combustible entre 2 y 4 $ en muchos casos; las personas que murieron por no poderlos trasladar al hospital durante su emergencia y las familias que no pudieron despedir a sus seres queridos que se iban de este mundo. Todo paso al olvido, porque el régimen surtía unos pocos litros de gasolina regalada y otros se estresaban por registrase rápidamente en el sistema patria, mientras que los más astutos, veían como hacer de este nuevo sistema un nuevo cupo CADIVI, pero ahora de gasolina.

Pasado el mes; empezaron a cobrar la gasolina y a enviar su cupo de combustible a quienes estaban registrados, las colas eran más lentas, no todos aparecen en  el sistema patria y entran en desespero. La pandemia se olvida y se inicia el mes de julio con 5.832 casos en el país, muchas fuentes de empleo se pierden, algunos comercios están casi en quiebra por el sistema de 7 más 7, de cuarentena radical y flexibilización. Las lluvias en todo el país, Los productores, no pueden distribuir  sus cosechas por falta de combustible, colocándolos en una situación limitante.

La embriaguez era tanto, que el venezolano olvidaba que comenzada la cuarentena el dólar paralelo costaba 78.180 Bs y en julio, lo arrancábamos con un dólar a 206.410,34 Bs, una devaluación del 128% en 85 días. Pero en este mes muchos venezolanos protestaban según datos del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), hubo 649 protestas en el país, dejando un saldo de dos fallecidos,  eran pocos los sobrios que tenían la valentía de protestar, por los malos servicios públicos, por la falta de gas, por los salarios, por el transporte e incluso por la gasolina.

En agosto, se comienza a observar notablemente personas conocidas contagiadas con el Covid-19, pues el mes iniciaba con 8.145 casos en el país, por primera vez superamos los mil casos diarios y la promesa del régimen de aplanar la curva de contagio desaparecía como muchas más,  se observaba la población más relajada en la calle, no había la presión de que un bus Taguanes lo montara por estar después de las tres pm. en una arteria vial, para los ebrios con la gasolina, las colas ya eran cotidianas, hacían amistades y hasta nuevos compadres, la vaca para la sopa y la botella de ron eran común.

Comienza el sexto mes de cuarentena; nuevamente con la disipación de la gasolina; también está ausente el gas doméstico, y cada noche los apagones son más frecuentes, el dólar abre el mes en 342.205,72 Bs, el salario es de 2,33 $ al mes, no hay gasolina ni en las bombas dolarizada y vuelve a tomar valor la gasolina en el mercado negro, los del régimen hacen sus listas y surten al mejor pagador. Las colas son infinitas, el distanciamiento social se ha olvidado ya el país supera los 600 fallecidos por la pandemia y alcanzamos más de setenta mil contagiados. Pero las colas en las estaciones son el ¡bum! , “no importa cuántos días dure, me quedan 120 litros del subsidio, me conformo con 20 litros, con eso puedo comer si los vendo, o con eso me muevo unos días para ver que resuelvo, el país está acabado; pero el régimen hace el esfuerzo de importar gasolina, la gasolina es mala pero rodamos”, son muchas de las conversaciones que se escuchan en las colas. A finales de mes; el gobierno comienza a proveer pocos litros y el pueblo que parecía iba a explotar se embriagó nuevamente.

Son muchas los estados de embriaguez que ha tenido el pueblo en estos meses, y el país ínfimo cada día, bajo un régimen que nos empobrece, que destruye lo poco que queda; más autoritario, que intimida. Pero como muchos están en estado de ebriedad con el olor de la gasolina, no se da cuenta.

¡Esperemos no sea muy tarde cuando pase la resaca, y recuperen la cordura y sensatez!

Pues el futuro de cada familia venezolana está en manos de cada uno de sus integrantes, estar embriagado y de brazos cruzados, no ayuda a resolver ésta situación, de la cual se escuchan quejas y murmuraciones.

Hoy nuestro país pide a gritos a ese pueblo ebrio!… sea consciente ante la realidad. Tomando una ducha de valentía y una taza caliente de determinación para recuperar nuestro respeto como ciudadanos y hacer valer nuestros derechos. Porque cada día se intensifica la opresión por parte del régimen al tenernos totalmente controlados.

@pedrofigueredo

Email. ronquidosdeltiramuto@hotmail.com

Pedro I. Figueredo C.I.  14324696

 

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