ESCENARIO AÑO 2021: PARA TODO VENEZOLANO DE A PIE

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Dr. Andrew Torres.- (*)

La economía de Venezuela redujo su PIB a la mitad entre los años 2014-2019 y cuyo pronóstico para el presente año 2020 era caer otro 10 % (FMI) nos resultará con una caída cercana al 25 % (Gutiérrez, 12/2020) potenciada por efectos de la pandemia del Coronavirus chino y tercer año consecutivo en hiper-inflación, con una Pobreza del 96,3 % hasta el pasado Mayo (con Pobreza extrema del 80 % según la Encovi 2019-20) en colapso general de los servicios públicos, con niveles de producción agropecuaria e industrial alimentaria que son la cuarta parte de los que eran en 2008, y de hecho la desindustrialización del país cayó al 8 % desde 25 % en 1998 (Eco-analítica, 12/2020).

Adicionalmente, esto se sucede bajo gran fragilidad institucional según lo constitucional y el marco legal, de hecho, la mayoría de la comunidad e instituciones internacionales expresan serios cuestionamientos respecto a lo que sucede internamente en Venezuela. Ahora bien, en la Emergencia Humanitaria Compleja que se vive en nuestra patria, así calificada por la ONU, estaban contempladas constitucionalmente 2 soluciones democráticas en este año por terminarse, las Elecciones a la Asamblea Nacional del 6 de diciembre y la Consulta Popular del 7 al 12 del mismo mes. 60 % de la población opositora quería participar el 6-D (Prospectivas UCAB, 2020), no obstante, las evidentes violaciones constitucionales y de procedimientos establecidos en la Ley de Procesos Electorales sumados a la persecución política-legal terminaron por apartar a la fracción opositora de la elección decembrina.

Según consulta de Meganalisis de noviembre, solo un 13,79 % de los consultados estaba seguro de votar el 6-D mientras 7,98 % aseguraba que participaría en la Consulta Popular (CP), y es que 80,6 % manifestó en general no creer en Soluciones Democráticas para la situación actual del país. La misma medición social de la UCAB arrojó que el 29,6 % se identificó chavista, 34,9 no se identificó con ninguna fracción política y el 35,5 % manifestaron ser opositores a la conducción política del país. Los resultados del 6-D según la web del CNE dan cuenta de que allí participó 6.222.662 (así un 28,72 % de los más de 21 Millones de votantes habilitados según el padrón electoral del CNE), aunque hay serios cuestionamientos de observación que indican que votaron menos de 2 Millones (10 % del padrón electoral) y que se corresponden con la medición previa de Meganalisis no. Lo cierto, es que son números muy dispares y no hace falta ser experto en estadística para deducir que alguien está mintiendo, más si tomamos en cuenta las mediciones previas de Meganalisis y la UCAB.

En la Consulta Popular participó finalmente 6.764.507 (31,20 %) según el Comité Organizador de ésta. Visto lo anterior, evidentemente se tiene una población electoral fragmentada en 4 “toletes”, los tradicionales Abstencionistas históricos que siempre rondan el 20-30 %, los que fueron a votar el 6-D (serán el 10 % de la observación electoral o el 28,72 % que dice el CNE, lo que usted crea?) los que participaron en la CP en 31,20 % y los que no creyeron en ninguna de las 2 convocatorias y que representan 20 % o más. Tan preocupante una cuenta que observé por allí, según la cual entre Abstencionistas e Incrédulos suman 51 %, o sea, la Indiferencia a soluciones democráticas es mayoría a la suma de Votantes del 6-D y Participantes de la CP. Consulté a un par de amigos Incrédulos y profesionales universitarios, el por qué no participaron ni el 6-D ni en la CP y sus respuestas fueron: 1. “Total descrédito por los candidatos y las personas que organizan esos procesos… hasta que no lleguen personas que merezcan mi confianza, no daré mi apoyo ni esfuerzo a nadie..“; 2. “Para el 6-D no me convencí en ir a votar y no supe lo que involucraba la Consulta Popular…”. No sé si esos serán los razonamientos de ese que llamo cuarto tolete, pero, no deja de ser preocupante que personas de ese nivel de instrucción actúen de esa forma con su futuro y su país tan amenazado e incierto por las variables socio-económicas en juego. En otras palabras, la decisión de restablecer la democracia del país y sus “entuertos” queda en manos de los Votantes 6-D y Participantes de CP que representan si acaso la mitad de la población electoral.

La experiencia de la humanidad indica que un país se re-construye con un alto porcentaje de cohesión y tolerancia entre todos, estos 4 toletes no dan buenos augurios, tristemente. ¿Que esperamos en ese escenario para estos últimos días de diciembre del 2020 para el año 2021?  Para el venezolano de a pie y si no surgen hechos imprevistos en el camino o del azar, el 5 de enero a la fuerza se instalará una Asamblea Nacional con 91 % de Diputados chavistas que ya han adelantado con bastante antelación que vendrán “venganzas a opositores traidores a la patria”, o sea, viene más represión política con esta AN que legalmente y por hechos se ocupará de eso. Ya la mayoría de países e instituciones internacionales había adelantado que no reconocería las elecciones del 6-D y por tanto no reconocerán la próxima AN, de lo cual se deduce que aumentarán las restricciones externas a las transacciones nacionales y sobre todo de gobierno. Tendremos agudización de la situación económica y de los servicios públicos, usted amigo lector dirá: ¿más?, pues así es. Esto generará mayor deseo en la población de manifestar su inconformidad con protestas públicas e ingobernabilidad, no obstante, ya sabemos que la represión pública y encarcelamientos arreciarán acrecentando el círculo vicioso autoritario. Mientras tanto se seguirá acentuando el daño antropológico en la población venezolana, al carecer de soluciones a sus problemas básicos de alimentación con consecuencias irreversibles, educación, saneamiento y es de esperar que continúe la migración imparable aún con las restricciones que impone el mismo gobierno y la pandemia. Sí, es un escenario de “sálvese quien pueda”.

Procuremos dentro de lo posible, preservar el civismo para el día a día, así: no colaboremos con las redes de especulación avasallantes que acosan nuestras precarias necesidades, no irrespetemos las miles de Colas ni nos prestemos para ello en las penurias por satisfacer nuestras necesidades, procurar tener un segundo o tercer empleo no le será dañino a su economía doméstica, colaboremos en la medida de posibilidades con las organizaciones que hacen filantropía en nuestras ciudades, involucrémonos en actividades constructivas del tejido social tan deteriorado, actuemos con la mayor transparencia posible con las personas de nuestro entorno socio-familiar y laboral para gestar una micro-atmósfera de paz y sosiego para sobrellevar aquel vendaval autoritario y de destrucción que se acentuará discrecionalmente. Amigo lector, ojalá me equivoque en las apreciaciones anteriores y no le parezca irónico que: Le deseo un feliz año nuevo 2021!!!.

(*) Docente universitario cojedeño.

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