A todos los chicos: Para Siempre

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Gleydi Hernández.-

Valencia, febrero 25.- (Las Noticias de Cojedes).- “Toda mi vida quise el tipo de amor que se ve en las películas. Un estéreo sobre la cabeza, la mano en el bolsillo trasero de los jeans, ese tipo de amor. El chico conoce a la chica, se separan, se reconcilian y viven felices para siempre. Pero en la vida real, ahí no termina la historia. Ahí comienza, porque la vida es hermosa, caótica y nunca sale como la planeas. Y la verdad es que no tengo idea de lo que me espera. Pero sé que el amor, el verdadero amor, es elegirse mutuamente a pesar de todo, todos los días. Al principio, en el medio y al final”.

De esta manera Netflix se despide de la trilogía de “A todos los chicos de los que me enamoré”, basado en los libros de la autora, Jenny Han. Esta última entrega se estrenó el 12 de febrero por lo que fue ideal para celebrar en víspera del día del amor, el film protagonizado por Lana Condor y Noah Centineo se posicionó en el primer lugar de la taquilla mundial y generó todo tipo de reacción entre los fans.

La última entrega de la trilogía está basada en la madurez de la Lara Jean, quien se prepara para despedirse de la escuela e iniciar la Universidad, sin embargo, un par de viajes la lleva a reflexionar sobre cómo será su vida con su familia, amigos y Peter tras la graduación.

Existen muchas películas que se centran en los romances juveniles pero la franquicia de “A todos los chicos de los que me enamoré” aborda está temática de una forma inocente, dulce y cariñosa. Nos hace revivir ese viejo romance de escuela que se convirtió en una parte importante para nuestras vidas. La relación de Lara Jean y Peter Kavinsky es más consiente que las que usualmente tratan de vendernos en otras películas como por ejemplo, “After” o “El stand de los besos” las cuales entran en la categoría de noviazgos tóxicos y nocivos para la paz.

Para muchos esta trilogía puede ser un cliché más, puesto que suele ser la típica historia  de dos adolescentes que se enamoran y al mismo tiempo tienen que lidiar con la presión de destacar en la escuela. Dentro de su mundo también están los mismos estereotipos de personajes como los amigos que tienen personalidades peculiares, una antagonista completamente popular que siente como la reina del mundo, las escenas con música pop que sirven para hacer montajes y transiciones, pero sorpresivamente Netflix logra compensarlo todo con un reparto que tiene química y recreando un ambiente de preparatoria completamente agradable. Esta franquicia está en otra categoría, porque hacen un trabajo más solido para rellenar con su propio estilo el mismo esquema de guión que suele tener estos tramas juveniles.

Para empezar, Lara Jean tiene una historia con la que cualquiera puede identificarse, sobre todo cuando se está en la etapa de la adolescencia, debido a que siente las cosas con mucha intensidad, vive en su propio mundo de fantasía y tiende analizar las cosas desde su propia perspectiva lo que la hace más auténtica. Sin embargo en “A todos los chicos: Para siempre”, se muestra más madura, decida y valiente tras aceptar que la vida en algún momento tenia que cambiar. Por otra parte, Peter Kavisky fue el personaje sobresaliente en esta última película, debido a que es el más consciente y pensante de todos.

En cuanto al guión, cuenta una historia completamente congruente y se evidencia que las comedias románticas de la década de los 80 fueron las que inspiraron gran parte de la trama, pues se hicieron varias referencias de las películas: Digan lo que digan, Orgullo y prejuicio y Romeo y Julieta. Algo característico de estas películas basadas en los libros de Jenny Han es el aspecto visual y en esta última película el director Michael Fimognari, lo explota con encuentres y colores perfectamente construidos que recrean un film digno para disfrutar de los mágicos paisajes que conquistan fácilmente al espectador, como por ejemplo el Greem Café que es la cafetería de dos dimensiones más famosa de Corea del Sur, incluso en esta película, New York se convierte en una cuidad donde todos querrán vivir un romance.

Todos esos elementos hicieron que la tercera cinta de la exitosa franquicia de Netflix fue  producida para un público joven, pero al mismo tiempo no tan joven, por lo que logra despedirse con un cierre azucarado y lindo que deja un mensaje sobre la transición a la vida adulta e independiente donde demuestra que es completamente válido poner por delante los sueños y que el amor no se trata siempre de controlar a otra persona, sino de estar presente para apoyar hasta el final, esa es la razón por la que “A todos los chicos para siempre” logró robarse los corazones de todos los usuarios de Netflix, ya que es una historia completamente sensata y pertinente para esta época.