Padre Mauricio Silva: Cristo quiere reinar en nuestros corazones

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Misa de Cristo Rey en la Catedral de San Carlos, Cojedes, Venezuela.

Carlos Hernández.-

San Carlos, noviembre 20.- (Las Noticias de Cojedes).- El padre Mauricio Silva, párroco de la Catedral de San Carlos, resaltó este domingo 20, Día de Cristo Rey, que Dios quiere reinar desde el trono de nuestros corazones, para lo cual sólo debemos estar dispuestos, de manera que invitó a la feligresía a darle cabida al Señor en nuestras vidas para ayudar construir su Reino en la Tierra y la civilización del amor.

Este 20 de noviembre se cerró el año litúrgico y desde el próximo domingo inicia el tiempo de Adviento, para prepararnos para la llegada del Señor.

Cristo quiere reinar en nuestro corazones, abramos nuestras vidas a Él.

Afirmó que Cristo es un Rey cercano a nosotros, no es ostentoso, con trajes finos y joyas como los de la realeza humana. Su trono está en la cruz y recordó lo doloroso que es para el Señor todos nuestros pecados. A Cristo le duele nuestra indiferencia, el hecho de no darle importancia a Él como Rey, porque es un Rey que nos ama y nos perdona por su gran misericordia. Realmente sin Él no somos nada.

“Es un Rey que no viene a esclavizarnos, sino viene a reconocernos para que nos acerquemos a Él, se une a nuestras luchas, a lo que somos, a nuestra esencia”, dijo el sacerdote, quien recordó además que la dinastía, el linaje de Jesús viene de David como lo prometió Dios.

Reiteró que estamos invitados a vivir con amor, disposición y entrega, a reconocer que nuestro corazón es el trono más perfecto donde Dios quiere sentarse a reinar, corazón que debe estar dispuesto, abierto y dispuesto a reconocer que necesitamos a Dios.

Como buenos cristianos debemos trabajar cada día por la construcción del Reino de Dios, por la civilización del amor. Es necesario que hagamos nuestras actividades del día a día con amor, alabando a Dios siempre, que todo lo que tengamos que hacer lo hagamos bien, y que incentivemos la cultura del trabajo y del amor, y dejemos de juzgar y señalar a los demás.