La Chamaría de los Manglares: Patrimonio Cultural del Caribe

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La Chamaría Colombiana
Francisco Aguiar.- (*)
A Yadira Gómez Franco (La Chamaría de los Manglares), como es de suponer, la conocí, cual ave costeña, cantando. Ella, al igual que bailarines, actores, juglares de varios países y mi persona, hizo parte de la gala del XXII Festival Internacional de Poesía Cartagena de Indias. Gala que se llevó a cabo la noche del 4 de diciembre de 2018 en el imponente Teatro Adolfo Mejía. 
Al verla con su traje típico (traje que representa la afrocolombianiadad), con su estampa de matriarca, con su tambor alegre, con su gracia… recordé la estrofa del Florentino de la leyenda, que dice: Coplero que toca y canta / su justa ventaja tiene / toca cuando le da gana / canta cuando le conviene. Su versatilidad – canta, toca y compone – la convierte en una artista integral.
El 8 de diciembre de 2022 tuve la dicha de escucharla otra vez, en el corregimiento de la Boquilla, en un restaurante. Esta vez no la escuché cantando, la escuché narrando, conversando, que es como decir, otra de las maneras que Yadira tiene de cantar, pues bien hace decirlo, La Chamaría cuando cuenta canta…
El 16 de diciembre de 2022 tenía que encontrarme, a primera hora, en la casa del poeta Martín Salas (poeta que durante varios años ha sido el promotor de la protagonista de esta nota. Sobre todo de sus dos últimos trabajos musicales: Llegó noviembre e Historias cantadas), para salir con una delegación de artistas a San Basilio de Palenque a cubrir, desde un punto de vista periodístico, lo concerniente a la grabación del disco que Yadira Gómez Franco iba a tener en el pueblo de Benkos Biohó, cosa que no pudo concretarse por problemas de comunicación. No entendí las pautas que me dio el poeta el día anterior. Pensé que me llamaría, a tempranas horas, para confirmar. Lo cierto es que cuando iba rumbo al barrio Las Palmeras, barrio donde vive Martín, me enteré que la delegación había emprendido el viaje a Palenque sin mí.
No obstante, aunque no presencié la grabación de Historias cantadas en vivo, ni me empapé del paisaje del pueblo de San Basilio de Palenque, ni conversé con su gente (espero hacerlo este año): vi el flyer, fotografías del estudio de grabación y los vídeos que ya están disponibles en todas las plataformas digitales, en fin, conozco el trabajo realizado.
Ahora bien, la hija de Pontezuela… la que pasó su niñez en una finca llamada Mozambique, la que siempre ha estado ligada a Tierra Baja, a Manzanillo, a la Boquilla, a Villa Gloria, a Cartagena ¿qué representa para el Caribe? ¿Qué representa para el fandango, el lamento, el bullerengue y la chalupa? ¿Qué representa para la afrocolombianidad? ¿Qué representa para el país con más ritmos musicales del mundo? Representa un patrimonio cultural viviente que debemos acunar, proteger, ya que su canto es la voz de los que tienen como herencia común el haber nacido junto al mar y todo cuanto ello representa.
Como cierre de esta nota, a la cantautora de La Chalupa, Nubarrón, Llegó noviembre, Mi casa de bahareque, entre otros… quiero darle las gracias por brindar alegría y esperanza a una nación que cobija la vida de millones de sueños. Sigue cantando Chamaría, sigue cantando… que para cantarle al Caribe fuiste creada.
(*) Francisco Aguiar: Joven escritor y poeta cojedeño radicado en Cartagena, Colombia.